Al escribir cartas personales, lo hago en tercera persona.




Lilia Alejandra Mendoza:

Nuestro dos mil once: gritaba como loca con un corto Jäje, no bailaba con washed out, mucho menos con Miami horror. La odié unos segundos, la quise minutos, la odié de nuevo, vicio, aunque no en el sentido más puro, balbuceo, vil.

Hoy compartimos muchos gustos pero diferenciamos en más.

Me irrita cuando se siente menos por comentarios y acciones ajenas, me dan ganas de recitarle un poema de Borges cada vez que me cuenta que se siente mal por culpa de un tercero, sick.

No le gusta lo picante pero sí le gusta el refresco, Nasty.

Hoy cumple diecinueve años, tres de ellos compartidos a medias conmigo, lo cuál no importa en lo más mínimo ya que ella vale demás para mí, a pesar de que no seamos las amigas siamesas.

Es de esas personas a las que le puedes confiar cosas con tu cara llena de pena, pena que se evapora con una respuesta incierta llena de risitas.

La veo, trenza su cabello, lo recoge, lo vuelve a trenzar, lo suelta, lo peina.

Lleva vestidos de flores, bolsa beige, y un “hun” en la boca.

Creo que elementalmente es un pony, el más especial de la vie.

No pasaré su cumpleaños con ella, creo que la tarea la consume y a mí la enfermedad me mata, sería algo insano, aunque más insano será no asfixiarla con mi abrazo y regalarle una sonrisa de shit, tal vez sea el último que pase aquí. Tiene planes de huir a la ciudad de Guadalajara con el amor de su vida, sólo que no sería de contrabando, eso le resta puntos a su historia de amor, pero le aumenta a la de su autoestima, lo que es infinitamente fantástico.


Pero sobre todas las cosas, lo que más quiero, es que sea feliz.

Feliz Cumpleaños Lily, eres una de las pocas personas que más quierodio en la vida.

Merci.