Solía escribirle a un fantasma,
solía escribirle a alguien que no existía.
Hoy existe alguien,
hoy existes.
hoy existes.
Si bien, no sé si mereces todas mis letras,
sé que mereces todos los te quiero que mi corazón no pueda contener,
mereces de mí
mereces de mí
una mandíbula rota de tantas sonrisas,
mis huesos roídos por tanto amor.
unos labios secos de nervios
mis brazos agotados por la pasión,
mis ojos cerrados por nuestros sueños.
mi alma; un amor incorruptible.
