Bien dicen que uno atrae las cosas correctas, marca el sentido de quién somos.
He atraído al hombre que con mirarme me estremece, que con tocarme la pierna izquierda mientras maneja me recita algo más que cien versos en prosa, que al besarme me adentra a su mundo; un mundo roto y roído por viejos recuerdos que al tocarnos colapsan.
He atraído al hombre que está marcando mi rumbo.